Hoy estoy mohíno. Tengo morriña de otros tiempos, aquellos en que la virtud de una dama y el honor del caballero eran parte imprescindible del guión de cada escena. Contemplo nostálgico los recuerdos del respeto inviolable a la dignidad de las personas y de la nobleza de la amistad y el amor.
Esta tarde volveré al campo de los molinos, porque me temo que los gigantes también habrán desaparecido...

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