martes, 4 de febrero de 2014

Inevitablemente.

A Johnny le dio por pensar que ella siempre estaba allí. Daba igual el tiempo que hacía que no la veía, ni siquiera se acordaba de ella en meses, pero de repente un flash conectaba una cosa con otra, un lugar con una persona, un aroma con el ruido de una sonrisa y ya estaba. No necesitaba más que mirar al cielo despejado, orientarse al noreste y buscar el punto más brillante de la noche. Luminosa, con un imperdonable magnetismo le atraía inexorablemente.Siempre estaba allí.

Y después de mirar absorto la magia del firmamento, era inevitable que se acordara de ella, de su sonrisa y de cómo era incapaz de olvidarla.

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