Recientemente he tenido el gusto de leer las dos novelas de Julio Muñoz Gijón, más conocido como @Ranciosevillano. Me picó la curiosidad después de ver que era un tío gracioso y ocurrente en Twitter. Luego "investigué" un poco su biografía y me pareció que debía ser un currante que habría sabido sacar jugo a su ingenio a base de echarle horas cultivando las formas y los modos literarios y labrarse un nombre en el Olimpo de las letras sevillano, andaluz y quién sabe si español. Vamos, que me entró por ojo y me dije que esto había que leerlo.
Así que estrené el e-book comprando El asesino de la regañá, pero mi señora me cogió la delantera y se lo leyó antes. Y me dijo que si tuviera el segundo se lo leía también, así que cayó también El crimen del palodú.
Mi media naranja, que me supera de lejos tanto en sensibilidad artística como en capacidad de análisis ya me hizo un avance de lo que me encontraría cuando los leyera. Y no falló, no sé si por ser nosotros almas gemelas o por compartir gustos en casi todo lo esencial, pero ya me dijo ella que no estaban mal. Que son libros facilones, poco exigentes y hasta simplones a ratos, pero divertidos y estupendos para cuando uno no quiere comerse el coco. Se echa de menos un poco de profundidad en los personajes y la acción, pero se compensa con lo entretenido de la trama, a modo de chiste prolongado en muchos pasajes, Y como los sevillanitos de pro no somos chovinistas ni nada, pues encima eso de que aparezcan personajes de la fauna local, como que la hace más atractiva.
En fin, que no serán premio Planeta pero que valen para entretenerse un rato.

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