jueves, 12 de junio de 2014

No eres de "inserte aquí su lugar de origen" si no has ...


No me vengas con que no has visto que todo el mundo está ultimamente presumiendo de sus anécdotas, lugares emblemáticos y travesuras inigualables de la tierna infancia. Se ve que nos hemos hartado de contactar con la gente de nuestra promoción del cole, del instituto, de la facultad, del coro de la iglesia, del club de petanca, del grupo de teatro, etc., etc. y nos hemos puesto a bucear en nuestros orígenes geográficos. Y no sé si os habéis fijado, pero es que de originales tenemos poco. Cambias el nombre de tu pueblo, calle, barrio, ciudad o cuadra (como diría el de Martín H) por otro y con otros nombres resulta que también había un sieso detrás del mostrador del kiosko, un descampao en el que hacer barbaridades, un lugar semiescondido para pelar la pava y muchos más clichés.

Y ahora os dejo que tengo que hacerle una foto al almuerzo de hoy, intentando una simetría en la imagen vista desde un plano sagital perfecto, porque si no, no es lo mismo. Luego tengo que subir una foto de mis pies desnudos apoyados en la arena de la playa con el mar de fondo. También tengo pendiente subir una foto de un párrafo del último libro que he empezado, pero estoy dudando de si subrayar una palabra en amarillo o poner el fondo borroso. A ver si quedo con los colegas y hago también un retratito de las cervezas sudando frío glaciar en salomuera del chiringuito y después nos ponemos en fila y saltamos todos a la vez para que parezca que volamos en la instantánea de rigor. Ya sólo me faltará la selfie en la butaca después derecoger el Oscar y esperar a que acabe el verano.

Perdonen las molestias.

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