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lunes, 6 de febrero de 2017

Reseña de Cicatriz, de Juan Gómez Jurado.

Hace un par de semanas que terminé Cicatriz, de +Juan Gómez-Jurado. He querido dejar reposar un poco la impresión que me causó porque creí que era mejor verlo con un poco de perspectiva. 

Cuando lo empecé me enganchó una primera parte tierna y novedosa en una presentación engañosa de lo que vendría después. Una vez que me tuvo atrapado y había traspasado esa fina línea que separa dejarlo en la mesilla de noche por tiempo indeterminado y tener la necesidad casi psicopatológica de terminarlo, la historia tornó a algo conocido: y ahí fue cuando reconocí que me había cautivado el mismo patrón de El Paciente. Bien jugado, Juan.

Tengo que reconocer que aunque el final mantiene la tensión, desesperando al incauto lector ávido de conocer cómo resolverá una trama tan abierta, es de las novelas que menos me ha gustado, en términos generales, de Juan Gómez-Jurado. Pero también hay que decir que La leyenda del ladrón, El paciente,  El emblema del traidor y Espía de Dios me dejaron con la boca abierta unos pocos de días seguidos. Por ello, no es que no sea una gran historia, magníficamente contada, emocionante y redonda, sino que el listón estaba muy alto.


martes, 8 de julio de 2014

Quédate conmigo de Javier Ruibal.

Hay discos más redondos que otros y éste es uno de ellos. Cuando abrí "QUÉDATE CONMIGO" estaba tan tranquilo como el que apuesta a caballo ganador. No sólo porque ya había escuchado varias de sus canciones en directo sino porque Ruibal nunca falla. No se si será la fe de los valientes, la perspectiva de los años, la coherencia desmedida o el orgullo sin vergüenzas ni maquillajes de lo que le sale del alma, pero el caso es que Ruibal nunca falla.

Emocionante Viñera de postín, homenaje de primera. Tierna hasta la ingenuidad Tu piloto cariñoso. Insanamente envidiable A Roma no quiero ir. Lo de segundas partes nunca fueron buenas no es aplicable a Los huérfanos de la Pensión Triana. Y ese pequeño Lama, caprichoso y vanidoso que quiere conducir el transiberiano... Que no falte el carnaval ni Valdevaqueros y que no parezca que me planto, que es que tampoco quiero ser pesado, pero es que es para ponerse a decir maravillas de cada estrofa y cada arreglo.

En resumen, discazo. Lo que no sé es por qué he tardado tanto en pillarlo.



El Último Pasajero de Manel Loureiro

Hace unos días terminé la historia del Valkirie. En principio lo cogí con ganas porque lo anterior de su autor me había parecido genial, pero siento adelantar que en esta ocasión no ha estado a la altura de la trilogía de zombis.

El libro empieza realmente bien, digamos que el primer tercio se lee rápidamente, la historia del barco se ve apasionante, los personajes atraen y la estructura y el estilo narrativo te hace difícil parar.

Pero llega el pero y es que cuando zarpa el transatlántico y empiezan a ocurrir cosas, la trama empieza a decaer y parecer menos contundente a cada capítulo. Hay muchos pasajes buenos, por supuesto, pero fueron sólo escenas trepidantes en medio de una historia que no llegó a atraparme nunca al cien por cien. 

Confíado en el autor, esperé a que la novela mejorará en su final, pero me equivoqué esta vez. La resolución está a la altura de la jornada menos placentera del viaje de El Último Pasajero.


PD: Eso sí, ya estoy a la espera de que publique algo nuevo Manel Loureiro, y procuraré ir con menos expectativas, no vaya a ser que ésa sea la causa de mi decepción.

jueves, 13 de marzo de 2014

El enredo de la bolsa y la vida de Eduardo Mendoza.

Soy de esas personas que cuando entra a una superficie, grande o pequeña, que tenga libros, no puedo evitar detenerme a buscar las novedades de los autores que ya se que me gustan. Y de vez en cuando tengo la suerte de encontrar material nuevo de Eduardo Mendoza y siento la necesidad irrefrenable que llevarme a casa mi dosis de literatura como ha sido este caso.

Como el resto de novelas de esta serie, El enredo de la bolsa y la vida se lee de un tirón. Es divertida y ágil. La trama es un poco más enrevesada que las anteriores y los personajes me parecen menos carismáticos y recordables; echo de menos al comisario y al honorable doctor Sugrañes pero aún así es difícil no engancharse al momento. Eso si yo hubiera cambiado el papel de algunos personajes reales como la canciller.

En resumen, a los aficionados a las parodias absurdas del género policíaco no dudo que les gustará.


martes, 11 de marzo de 2014

Las novelas de @Ranciosevillano.

Recientemente he tenido el gusto de leer las dos novelas de Julio Muñoz Gijón, más conocido como @Ranciosevillano. Me picó la curiosidad después de ver que era un tío gracioso y ocurrente en Twitter. Luego "investigué" un poco su biografía y me pareció que debía ser un currante que habría sabido sacar jugo a su ingenio a base de echarle horas cultivando las formas y los modos literarios y labrarse un nombre en el Olimpo de las letras sevillano, andaluz y quién sabe si español. Vamos, que me entró por ojo y me dije que esto había que leerlo.

Así que estrené el e-book comprando El asesino de la regañá, pero mi señora me cogió la delantera y se lo leyó antes. Y me dijo que si tuviera el segundo se lo leía también, así que cayó también El crimen del palodú.

Mi media naranja, que me supera de lejos tanto en sensibilidad artística como en capacidad de análisis ya me hizo un avance de lo que me encontraría cuando los leyera. Y no falló, no sé si por ser nosotros almas gemelas o por compartir gustos en casi todo lo esencial, pero ya me dijo ella que no estaban mal. Que son libros facilones, poco exigentes y hasta simplones a ratos, pero divertidos y estupendos para cuando uno no quiere comerse el coco. Se echa de menos un poco de profundidad en los personajes y la acción, pero se compensa con lo entretenido de la trama, a modo de chiste prolongado en muchos pasajes, Y como los sevillanitos de pro no somos chovinistas ni nada, pues encima eso de que aparezcan personajes de la fauna local, como que la hace más atractiva.

En fin, que no serán premio Planeta pero que valen para entretenerse un rato.

lunes, 10 de marzo de 2014

El Citricón

Como si no tuviera ya suficientes problemas para llevar a cabo todo lo que me propongo, estoy pensándome ampliar mi cuota de "autoobligaciones" a base de molestar al personal con mis fútiles y asombrosamente poco interesantes opiniones sobre las novedades culturales que llegan a mi cerebrito en sus diversas formas artísticas.

Ya lo dije hace mucho: este espacio sólo tiene la finalidad de satisfacer mi necesidad ególatra de existir en el ciberespacio de internet y para eso es necesario que la gente lo sepa. Porque si nadie sabe que estoy aquí, es como si no estuviera. Y para que el mundo mundial conozca mi presencia aquí tendré que manifestame de vez en cuando. Y hacer referencias a otras personas, otros entes de la red de redes... 

En fin, que no os extrañe que empiece a postear sobre lo que me gusta, lo que no y otras opiniones que tengo a veces bajo (o sobre) la etiqueta de <<citricón>>